Desde nuestro despacho profesional de psicología primero queremos desearos lo mejor para este nuevo año, y paciencia, ya que esta esta situación ocasionada por el covid-19 no está siendo fácil para nadie. Ahora bien, os lanzamos una reflexión, que espero que os guste.
Solemos empezar enero con mucho ánimo y buenas intenciones para cambiar y mejorar aspectos de nosotros o nuestra vida con los que no estamos del todo satisfechos. Intentar aumentar, adquirir o suprimir conductas con el objetivo de estar mejor es un ejercicio frecuente que todos realizamos de una u otra manera, pero en enero es más evidente tomar este tipo de decisiones.
Antes de continuar indagando un poco en los propósitos de año nuevo he de decir a modo personal, que se me hace muy cuesta arriba efectuar estos cambios en un mes tan peculiar como el primero del año, en el que normalmente tenemos vacaciones, fiestas varias, comidas, cenas, festejos y poca rutina. Durante este mes en concreto, con las restricciones contra el covid-19, aunque las navidades han sido algo distintas, han seguido teniendo esa atmosfera festiva y de celebración. Gran cantidad de estas intenciones que intentamos forzar, por supuesto no todas, están relacionadas con la alimentación, el ejercicio, físico o el ocio nocturno…nos puede sonar más cercano el: “comer menos”, “dejar de fumar”, “salir a correr”, “beber o salir de fiesta algo menos” …analizando este contexto sin la efusividad del principio de año podemos decir que quizá no sea este el momento más favorable para llevar a cabo estos titánicos cambios.
Pero claro, por esta regla de tres nunca vamos a encontrar el momento perfecto para realizar estos cambios deseados, así que vamos a reflexionar un poco sobre esto.
En nuestra búsqueda inconsciente de tener un orden y dar un sentido a lo que hacemos, tiene que haber un punto de partida, y el punto de partida para empezar algo, como propiamente dice la expresión, sería empezar 0, en su defecto el 1 (de momento no hay mes 0), es cierto que a veces cuando no cumplimos con esta expectativa procrastinamos esta fecha a la siguiente semana, a ese bonito lunes (primer día de la semana) y que vamos aplazando muchas veces hasta el mes siguiente.
Mientras escribo esto recuerdo haberme comprado una bicicleta estática fantástica, de última generación… solo le falta andar sola, lástima que todavía tengo que pedalear…… La primera semana que estuvo en casa fue muy utilizada, pero claro su uso, al igual que su novedad fue poco a poco diluyéndose hasta casi fusionarse con la pared.
En mi intento por volver a conectar con mi velocípedo, recuerdo planificar de forma sincera empezar de nuevo a pedalear la semana que viene, luego para la siguiente, y después ya espero que pase este mes que lo he tenido complicado……pero claro, como hemos visto ese siguiente mes también va a ser complicado.
Queremos tomar un punto de partida adecuado y es lo que nos fuerza también cuando empieza el año; los comienzos, el comienzo de año, el comienzo de semana, el comienzo de mes, el comienzo del curso, el comienzo de las vacaciones.
Acudir al psicólogo también se convierte en una actividad programada para enero, es mucha la gente que llama en diciembre, concertando citas para enero, con el objetivo de intentar hacer realidad esos propósitos y esos cambios deseados, impulsados por la fuerza del nuevo año.
Todo esto está bien, querer mejorar siempre es positivo, pero cuando no cumplimos estas expectativas y podemos sentirnos defraudados. Esa atmósfera positiva con la que empezamos el nuevo año se disipa y se lleva también con ella nuestros propósitos. Al tener condicionados estos cambios a unas fechas determinadas aumenta mucho nuestra ansiedad y malestar por no llegar a los objetivos, consiguiendo así un objetivo totalmente contrario al deseado, creyendo que si pasa el tren del 1 de enero no podemos coger otro tren hasta el año que viene.
No tenemos que condicionar nuestros cambios a una fecha, lo importante es la intención que tengamos, que seamos capaces de dar los pasos en la dirección que queremos, ya sea enero julio o diciembre, sea uno, catorce, veintiocho o treinta y dos.
“El primer paso no te lleva donde quieres ir, pero sí te saca de donde estás”
Esto es lo que tiene que importar, empezar el camino y tenemos que estar sujetos y condicionados solamente a nosotros mismos, las fechas al fin y al cabo son convencionalismos del hombre, no existen como tal, pero sí nuestra intención.
No tenemos que ponernos plazos ni nos tiene que agobiar el cuándo, lo que tenemos que tener claro es el querer hacerlo, y de esa manera estaremos mejor psicológicamente y el cambio en nuestra conducta se integrará de mejor manera.
Estamos empezando febrero, y como hemos dicho no es ni una época buena ni mala para empezar nuestros propósitos, pero es un momento determinado, solamente necesitamos intención y actitud.
¡Mucha suerte y ánimo a todos!
¡Un saludo!